Enrique Ginés (Castellar, 1938) hace su aprendizaje en la radio parroquial de Castellar cuando los locutores ponían atención, entre otras cosas, a que no se le escapara una delatora respiración delante del micrófono. Medio siglo después sigue observando esta y otras reglas en un paisaje radiofónico donde parece que importa más el ruido y la furia que la reflexión y el análisis.
Este evento ha pasado.
